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El mundo

El mundo:

El mundo es esa pelota que familiarmente llamamos Tierra. También es ese surtido de gente que lo habita y por ello decimos que hay cosas que las sabe todo el “mundo”. Pero no nos engañemos… no soy hay un mundo… sino porque habríamos de llamarle a la muerte “el otro mundo”, o incluso otros lugares del universo son conocidos como “otros mundos”. Aunque no sabemos cuanto pesa el mundo en cantidad exacta, podemos intuir que pesa mucho por que cuando una persona presenta un aspecto demacrado y depresivo lo más amable que se nos ocurre es que “se le ha caído el mundo encima”. Cuando las cosas no son como pensamos que deberían ser… le damos la vuelta al mundo y decimos que está al revés. Todos sabemos que el mundo es algo muy viejo porque ha visto el existir de todas las cosas, sino no sería posible decir que el color verde existe “desde que el mundo es mundo” . Y en un mundo tan grande es normal que existan personas que se manejen bien en su vida y sean llamadas “personas de mundo”. Además las madres “echan al mundo a sus hijos” aunque esto puede crear confusión con “echarse al mundo” también conocido como comenzar a prostituirse. Todos sabemos lo importante que es, por eso decimos que alguien “hace un mundo” de algo cuando le da mucha importancia, o más de la que debe. Voy a obviar lo peligroso que es cuando se hunde el mundo pues esto no es una entrada trágica. Se ve que los otros mundos son mejores que este, porque a las cosas comunes las decimos que “no son del otro mundo”, eso se ve también cuando alguien no cambia algo de sí “por nada del mundo”. Cuando alguien “se ríe del mundo” es porque se cree muy seguro de sí mismo y no le importan los demás en cambio hay gente de la que decimos que “vale un mundo”, a los que viajan se les dice que “ven mundo” aunque a veces no salen del hotel. Como el mundo es una bola, siempre puedes darte una vuelta y pararte a ver las maravillas del mundo que son preciosas. Cuando ya no hay Mundo Antiguo y el Nuevo Mundo ya no es tan nuevo, se acaban las palabras para describirlo y no queda más que publicar el post, como se dice en este mundillo.

Sonando: “El mundo”, Efecto Mariposa.

Sabor de este freyisuisse: Vainilla y Chocolate.

Impaciencia

Impaciencia:

¿Publicas?

Sí, ahora.

¿Vas a tardar mucho más?

No, ahora mismo escribo el post.

¿Pero te va a llevar mucho?

No, escribiré algo cortito.

¿Hola?

Ya va… ya va…

Sonando: “Cacho a Cacho”, Estopa

Sabor de este freyisuisse: Mezcla de cítricos: limón, naranja, pomelo, lima y mandarina; en un vaso alto con el borde de azúcar al kiwi.

Un recuerdo.

Un Recuerdo:

Alguien sentado en un sofá, una televisión encendida, la mente en blanco, sin pensar nada, la publicidad reclama por un instante la atención que regresa rápidamente a su pensamiento de soledad. Su mirada se para fijamente en el botón de apagado del ordenador y acercando sus dedos se plantea pulsarlo y dejar de pensar. Los dibujos no valen nada y la música ya no suena. La estantería llena de libros que no llaman la atención y una cocina llena de aromas y sabores sin trabajar. Una caja vacía. Muchos cajones de sastre, desordenados. Ambientadores y velas, ya nada funciona.

Apaga la televisión; mira la hora; mira el teléfono; aún es temprano. El frío recorre su cuerpo sin que su manta azul pueda frenarlo. Dos días de pensamientos inciertos. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? Palabras sin sentido, sin final. Palabras que rebotan en una memoria que intenta olvidar. Escribe. La cafetera apagada aún tiene café, quizá eso consiga evadir por un instante ese sentimiento de absurda existencia. El café caliente por su garganta solo consigue acompañar con su amargor esa triste canción que murmura sin cesar.

¿El fin humano es la autorrealización? El fin humano es ser feliz. ¿Cómo se puede ser feliz? Para ser feliz hay que sentirse realizado. ¿Entonces soy feliz? Eso debes preguntárselo a tu corazón. A veces me siento feliz aunque no me haya realizado. ¿Es una felicidad eterna? No ¿Entonces, necesitas realizarte para ser feliz? Sí.

Levanta la cabeza, mira la pantalla en blanco, su sonrisa no es más que un dibujo de Da Vinci. Y sus ojos tienen mirada de cuento ruso de Chejov. En su corazón sólo hay canciones tristes empapadas en alcohol. Su cuerpo es sólo algo tangible en lo que guardar una mente que quiere volar lejos. Un corazón demasiado grande para un cuerpo tan pequeño, un tormento, una cruz cargada a hombros. Un recuerdo.

Sonando: Calle Melancolía”. Joaquín Sabina.

Sabor de este freyisuisse: Chocolate amargo, muy espeso.

La ducha.

La Ducha:

La ducha es ese momento del día en que un millón de sensaciones te recorren el cuerpo. Te relajas. Sientes sobre tu piel el tintineo musical del agua al rozarte, y sus caricias templadas te hacen estremecer. Sol@ en mitad de tu ducha desnudo en cuerpo y alma te desligas de la luz del día o del anochecer por 10, 15, 20 minutos, o quizá 1 o 2 horas. Tus pelitos se erizan mientras se estiran los deditos de tus pies, el jabón frío por tu cuerpo hace que desees ese agua que cae en cascada por tu figura. Las heridas duelen menos en la ducha y la musicalidad del agua nos vuelve tenores y sopranos. Antes de entrar sientes el rubor al desnudarte, en soledad, ante ti mism@. Tu ropa se desliza hacia el suelo mientras comienzas a regular la temperatura del agua para sentirte un Dios por un rato. Cuando el agua está a tu gusto entras sin dilación y piensas en lo a gusto que se está, en que no saldrías nunca, acaricias tus brazos, tu barriga, tu pelo; lo cubres con champú, con gel, ni siquiera el que te entre un poco en los ojos puede estropear ese momento. Tu voz se aclara y te has levantado alegre, tus mejores canciones recorren tu garganta hasta tu boca y exhalas ese vapor transformado en música. Ese olor rico de la espuma de jabón que se desliza hacia el desagüe. No necesitas motivo alguno para darte un ducha que te llene el espíritu. Sí te sientes mal, ve y allí renace cual ave fénix.

Sonando: “O sole mio”

Sabor de este freyisuisse: Nata y fresas.

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¿Bailas?

¿Bailas?

Con esa sencilla pregunta a nivel gramatical se inician complejas relaciones interpersonales. Para bien o para mal, si dices que sí puedes acabar pasando una noche de escandalo, y quizá quedar otra vez con quien te pidió ese baile, si en cambio dices que no, puedes crear una sensación de malestar en la otra persona, e incluso en ti mismo, al ver como del mismo modo que tu rechazste ese baile te rechaza a ti el resto de la gente de alrededor. El baile ha sido desde siempre necesario en las culturas, con el se celebraban ritos de agradecimiento o de petición a los dioses. Los bailes que ahora tienen la vanal tarea de relacionarnos con los demás en otra época eran algo más que una mera frase para romper el hielo. Los vals quedaban reservados a los novios después de la ceremonia, el chotis era cosa de Madrid y la muñeira de Gallegos y aún teniendo esos bailes la gente conocía España por las Sevillanas; el pasadoble, el tango eran bailes con fuerza y pasión, el twist era cosa de locos jóvenes con ganas de mover el esqueleto todo lo que no se pudo anteriormente, al igual que el rock n’ roll, la salsa quedaba en manos de las chicas latinas y sus caderas de goma. Muchos tipos de baile para muchos tipos de personas. Poca música de estos tiempos es bailable o se baila de un modo en el que no necesitas saber más que como disimular tu ridículo escondiéndolo entre el ridículo ajeno. Me entristece pensar que el ¿Bailas? no sea ya más que la frase que precede al ya casi olvidado ¿Estudias o trabajas? Recordando cuando en otros tiempos, bailar era bailar, y mientras bailabas podías preguntarle a la otra persona lo que necesitases saber y si todo iba bien la noche se haría corta, si en cambio no era lo que buscabas la noche sería solo una más de busqueda interminable…

Así que con brillo en los labios, mi copa helada en la mano, mi mejor atuendo, me acerco a la barra, a tu lado, y mirandote a los ojos pregunto con inocencia… ¿Bailas?

Sonando: “Bailando” Alaska y Dinarama.

Sabor de este freyisuisse: Pomelo, limón, mandarina, una rodajita de kiwi y una piedrecita de azúcar.

Un ordenador, una vida.

Un ordenador, Una vida:

Un ordenador, una vida. Así podría definirse mi historia. Hace casi 10 años, cuando la edad de la tontería empezaba a aparecerse lentamente, observaba como mis compañeras de colegio vivían intensas historias de amor, porque los amores de los 12 a los 15 años en mi época eran de lo más intensos, todo te daba vergüenza y se buscaban miles de juegos en los cuales un beso en la boca rompiese el hielo. Simplemente fui una observadora más como alguna compañera. No, no teníamos demasiada suerte con los chicos, quizá no era el momento. En el instituto nada parecía cambiar, y en un esfuerzo por ser como las demás escribía en mi diario páginas de falsos sentimientos, que luego tiraba a la basura, en un intento por integrarme en el mundo del amor. Muy joven fui a la universidad. En la residencia de estudiantes todo iba igual y yo seguía sin tener suerte, quizá mi timidez o mi aspecto, o quizá no era gente suficientemente buena para mí. Pero allí después de sentirme aislada un tiempo encontré en un ordenador mi vía de escape. Mientras un ordenador me ayudaba a conocerme y a comprender el mundo, mi yo externo intentando integrarse cometía errores constantemente, sin darse cuenta de que eso que parecían tonterías para encajar le marcarían mucho tiempo hasta el punto de no conseguir olvidar y ser agujas afiladas en sensible corazón. Ese ordenador con el que tantos sentimientos he descubierto, gracias a el, descubrí el amor de los 15 años aunque tardío y también descubrí el amor de mí vida. Con el ahora disfruto cada despertar, sobretodo el fin de semana que me despierto con él a mi lado, además ya hemos fundado nuestra familia con un miembro más, nuestra mascota, que nos vuelve locos a los dos. Un ordenador me hizo vivir. Y ahora lo menos que puedo hacer es agradecerlo delante de toda la web. Gracias ordenador, ahora soy feliz.

Sonando: “Burbujas de Amor” Versión de Niña Pastori.

Sabor de este freyisuise: Galleta crujiente, vainilla y un toque de ralladura de naranja y azúcar.

Freyisuisse un nuevo mundo.

Bienvenid@s

Bienvenidos al nuevo y delicioso mundo de los freyisuisse de sabores. Un sabor por día, una delicia por entrada, sabores dulces, picantes, a veces amargos, salados, acidos, sabores del día a día, del ayer y del mañana. Adéntrate en un universo de sensaciones para tu paladar. Habrá sabores más apetitosos que otros que puede que no sean de tu agrado, solo espero que disfrutes tu estancia.

Y simplemente ocupen su localidad, porque hoy puede ser un gran día.

Besos.

Sonando: Ocupen su localidad/Hoy puede ser un gran día” Dos pájaros de un tiro, Serrat y Sabina.