Confianza:

Confianza.

A veces uno se guarda muchas cosas dentro, muchas alegrías, muchas tristezas, muchos sentimientos. Cuando  lo único que te da confianza es un blog, supongo que hay un problema. Bueno, en realidad, no solo el blog me da confianza. Confianza me da sobre todo mi madre, pero lo que me guardo me cuesta compartirlo con ella, porque no quiero hacerla sufrir más. Confío también mucho en él, que me quiere y le quiero, pero ultimamente, tiene demasiado de lo que preocuparse como para tener que escuchar otra tristeza más  y aún así lo hace, pero no está siendo suficiente. Confío en mi padre y en mi hermano, pero no suelo hablar mucho con ellos y temo que no sean capaces de ayudarme. Confío en mi madrina, a la que leo para sonreir y a la que tampoco quiero preocupar. Por que mi situación la curaría tener una amiga con la que hablar. Los chicos  se toman la vida de otro modo y aunque tengo buenos amigos, que quiza me entendiesen, no me veo capaz de lanzarme y  hablarlo. Así que por fin me he decidido a escribirlo aquí.  He pensado buscarme una amiga, alguien con quien poder charlar de cosas de chicas, algo que no hago desde hace mucho tiempo, porque en verdad lo echo de menos, creo que es lo que le falta a mi vida, y creo que me ayudaría a superar estos momentos.

La vida es una caja de momentos, hace sobre un mes me tocó un momento amargo. Yo solo deseo expresar todo lo que me he guardado dentro, pero no encuentro quien me escuche, se que se me pasará pero no puedo saber cuando.

Acaricio lentamente la afilada espina que se clavó en mi corazón, me corta los dedos, el alma, tengo tanto miedo a que el quitarla me mate como a sufrir eternamente.

El dolor pasará, lo curará la confianza.

Un corazón en llamas sobre cenizas.

Un corazón en llamas sobre cenizas:

De cómo le conocí hasta hoy.


Capitulo I: Primeros momentos.


Poesía es un conjunto de palabras que salen del alma cuando menos te lo esperas, es un cúmulo de sentimientos, un describir momentos, un sentido activado de repente, el gusto, el olfato, el oído, el tacto, la vista. La visión de un olor que sabe a música. La tormenta de un ser que se desvanece en el mar en mitad de un anochecer tan rojo como la sangre de un corazón enamorado. La poesía es un antes, un durante y un después.

Mi historia, la que hoy voy a contar, es pura poesía, nacida de un corazón en llamas cuando aún era cenizas. No creáis que es imposible arder sobre cenizas, aunque no lo parezca no hay nada imposible, bueno si, algo sí, que esta historia se termine. Pero ya entenderéis el porqué, no es momento ahora para esos desvelos.

Lo común nos hace accesibles a los demás. Él y yo teníamos algunas cosas en común aunque menos de las que quizá nos gustaría. O quizá no, las diferencias nos hacen seres únicos, algo que en una sociedad en busca del estereotipo perfecto no abunda. En el mundo había algo que nos unía y que en aquella época aún era bien apreciado por los dos. En el mundo había algo en lo que los dos pensábamos, para lo que los dos trabajábamos, en definitiva, algo a lo que los dos dedicábamos nuestro tesoro más preciado, el tiempo. Él y yo teníamos una afición común gracias a la que mantuvimos nuestros primeros contactos. Simples saludos o ironías sin importancia ya que las mayores ironías nos las jugaría la propia vida, ya lo iréis viendo. Internet nos brindó la oportunidad que el azar nos negó. Quince años en la misma ciudad son muchos para no habernos cruzado ninguna vez. Esa iba a ser la primera de las tantas ironías que la vida nos ha puesto sobre la mesa. Nunca nos habíamos visto, ni cruzado, en quince años que sarcástico resulta el destino cuando quiere. Y a la vez que bello al reunirnos en un lugar mucho más grande, extenso y amplio que una ciudad, como es la red internauta.  Él y yo nos conocimos en Internet, sí, allí fue.

Y como si de un simple juego de naves espaciales se tratara, como si pilotásemos una nave colonizadora en busca de un hueco en un sistema solar de una galaxia perdida en lo más recóndito de un universo cualquiera, comenzamos a  volar juntos en conversaciones eternas hasta las madrugadas. Conversaciones de todo y de nada, conversaciones de bar y de embajada, conversaciones declarando intenciones y firmando treguas a algunas discusiones. Conversaciones entre los dos y con más gente. Hablando de la universidad y de la vida, hablando del universo, de los compañeros, de las alianzas y demás cosas de un juego que nos lleno por bastante tiempo. Una de esas charlas es hoy otra curiosa ironía, que nos regalo nuestro sentido del humor, cuando yo aún bebía los vientos a otro chico de mi edad, cuando en aquel universo en el que los dos intercambiábamos a menudo respuestas del trivial, acordamos que nos casaríamos. Espero que se acuerde, de cómo nos reíamos cuando preparábamos la boda delante de todos, eligiendo los invitados y demás, observando como toda la gente se lo tomaba en serio y como se quedaron cuando vieron que solo era un chiste nuestro. Espero que se acuerde de esos privados entre lágrimas por las carcajadas que suponía aquella mentirijilla propia de “Inocente, Inocente”.

Tardes de amenas palabras a la salida de la facultad, de planes y  estrategias para un juego ya olvidado. Es difícil saber cuando sucedió pero pasó, nos hicimos muy amigos, y de entre tantas personas que había a mi alrededor, me guarde dos confidentes, Él y el Rey, pero del Rey ya hablaré más adelante. Y siendo mi confidente descubrió mi ocupado corazón, no se qué pudo llegar a pensar, ni cuánto daño le pude hacer, sólo se que al final la táctica del hombro amigo le funcionó. Estuvo a mi lado cuando me reía y cuando lloraba,  sin dar a entender nada de su interior. Olvidándose de sus sentimientos sólo para mí, para que no sufriera yo. Se preocupaba tanto por mí sin que yo lo supiera, buscaba las palabras adecuadas para hacerme sentir bien, con Él a su lado, como amigo, como confidente, nada parecía un problema… todo parecían buenos momentos.
Y a pesar de todas esas risas que hoy guardo en cajitas de recuerdos, no todo iba a ser bonito ni gracioso a nuestro alrededor.  Una noche, entre lágrimas de tristeza, escuché su voz por primera vez. Una voz que hoy puedo escuchar todos los días al levantarme y al acostarme, una voz que siempre dice más lo que piensa que lo que siente, una voz que siempre siente más de lo que dice. Una voz que sentencia cuando habla y resume con silencios. Una voz que arropa y consuela si lo necesitas y es veloz hacha cuando necesitas defensa. Una voz llena de matices, uno por cada película que sus ojos han visto. Una voz llena de conocimientos, uno por cada libro que sus ojos han leído. Una voz para el deseo. Una voz. Así es Él.  Y así se mostró ese día para mí con su hombro, en la lejanía, donde yo poder llorar la llegada de unas cenizas al corazón, la amargura de un corazón roto. Y aún sin conocer una mirada de sus ojos la herida fue sanando. Y así, mientras, continuamos nuestras charlas algún tiempo.


Continuará…

Sonando: Fly me to the moon” versión de Utada Hikaru

Sabor de este Freyissuise: Stracciatella con galletas.

Feliz Cumpleaños!

Feliz cumpleaños, madrina.

Hará como muuuuucho veintipocos años, en un lugar muy lejano, nació  una bella princesa. La bella princesa creció en un bonito lugar con toda su familia, pero como en todos los cuentos (y este no iba a ser menos) la princesa sufrió un percance siendo una niña y es que por motivos que seguro que ni entendía, ella y su familia tuvieron que marcharse de su tierra,  su tierra bella. Las hadas decidieron que tendria que irse a un lugar bonito en el que disfrutar también de la playa y de la gente. Así que aquí la trajeron.

La princesa llegó y se hizo amiga de otra princesa que habitaba aquí, ambas se casaron formaron sendas familias y tuvieron descendencia, aún así nunca dejaron de ser amigas.  La princesa piel de canela que vino de tan lejos creció junto a su amiga entre risas y veranos playeros, con sus hijos, las dos.

Hoy es el cumpleaños de esa bella y joven princesita de piel de canela que amadrinó hace un tiempo a la hija de su amiga. Hoy que la princesa tiene más descendencia aún y  ahora que yo he volado, no tan lejos, pero si un poco… que tu, hermosa princesa has dado una patada a tu sapo… y has encontrado un mágico ser para acompañarte en el trono. Ahora que el cielo de Madrid tiene tantas estrellas como ahí,  ahora que suena “colgando en tus manos” en vez de  cumpleaños feliz, ahora que descumplimos en vez de cumplir.  Madrina, reina del baile y la fiesta, princesa del amor y la sonrisa, a ver cuando nos vemos y puedo darte el abrazo que te mereces en este día tan especial.

Deseo que el cielo se iluminé y brille fuerte hoy para ti, que los pajaritos tarareen el cumpleaños feliz, que el aire se perfume de violetas por donde pases, porque este freyissuise de hoy es solo para ti y sabe a menta y chocolate.


Te quiero mucho madrina, felicidades.

PD: Cuida mucho a mis sobrinitos ;)

Sonando: “Moon River”  Henry Mancini.

Sabor de este Freyissuise: Menta y chocolate.

Batiburrillo de pensamientos.

El aburrimiento existe, es un sentimiento ligado a la soledad, a veces uno desea aburrirse, otras veces desearía no estar aburrido. No se puede elegir, al igual que los demás no pueden sentir el aburriemiento ajeno. Yo puedo pensar que alguien se esta divirtiendo y en cambio se aburre, como vulgarmente se dice, como una ostra. Ahora me planteo como se aburriran las ostras si bailan bajo el mar con cangrejos sebastianes y cantan con las sirenitas y poseidon.  No me gusta desplazarme pero esta vez estoy deseando coger el autobús. Puedo imaginar que me espera cuando llegué a mi destino pero seguro que al final no se parece a lo que llevo meses imaginando, al final nunca se parece.  He pensado que internet no es un medio en el que hacer un diario o contar secretos, pero no me importa escribir mis sentimientos, ni mis pensamientos, es algo que no oculto a los demás ni quiero, no me interesa. No suelo escribir aquí, y a se me acabaron los sabores, quizá algún día los retome, pero no me queda sabor a turrón o a polvorón en la alacena. Ni me quedan luces de navidad al lado, ni he mandado carta a los Reyes Magos. Ni quiero. Solo quiero que deje de existir la distancia y eso no va a pasar.

Feliz Navidad.

Estupidez en mi pequeña parábola.

Esa cara de estupidez que se queda cuando te das cuenta de que has sobredimensionado algo que no tenía importancia, y todos te señalan con el dedo por ello. Eso no lo borran las sonrisas ni los abrazos. Es un castigo, una penitencia, que se va con el tiempo, cuando se olvida. La gente que bendice la buena memoria no sabe lo que dice. Para mi no es más que un tormento más. Es uno de esos días en los que la energía y la alegría hacen una parábola. En la que poco importa lo que elijas hacer, te levantarás hecho una mierda, a media tarde estarás con ganas de fiesta y después de cenar romperás a llorar. Cosas de la vida. Cuando creías haber superado todo, una simple frase, te remueve esa mierda de nuevo, y te jode el resto del día. Sí ya sé soy una malhablada, no lo puedo evitar. Son cosas de la vida, es el único modo de explicar con claridad como me siento hoy. He decidido que lo unico que puede solucionar esto es llorar un rato y dormir. Mañana me levantaré bien, como si nada hubiese sucedido. Deseando haber sido de piedra hoy. Deseando que esto nunca hubiera ocurrido.

Hoy no hay freyisuisse de ningún sabor, ya se sabe, si no se cumple no hay postre.

Minimilk y Frigopie

Minimilk y frigopie:

Cuando todo el mundo está nervioso y tremendamente pendiente de las elecciones de Estados Unidos. Cuando dicen que quizá eso suponga un cambio para el mundo, solo puedo pensar en que van a ser mis primeras navidades bipartitas, entre mis suegros y mis padres, la emoción me llena los momentos que me imagino como serán. Y veo que a medida que acaba el año y me doy cuenta de que la mitad de las promesas de año nuevo que hice para el 2008 las he pasado un poco por encima, pienso que este año que entra debo bajar un poco el listón, seguro que así no habrá tantas decepciones.

Por eso este año que toca apretarse un poco el cinturón no podré hacer demasiadas visitas, la justa de navidad, yo creo. Me da mucha rabia, porque no podré celebrar el cumpleaños de mi madre, ni el mío las dos juntas. Porque viajar está caro, Y yo tuve que elegir un camino en mi vida. Se que mi familia me ha apoyado y me apoya en mi elección, pero a veces no deja de torturarme el hecho de haberme marchado y dejarlos tan lejos. Tengo varias ideas para hacer feliz a mi mamá en su día, ya las pondré aquí en su momento. Me consuela saber que celebraré mi segundo aniversario con mi pareja, nuestro segundo año juntos y felices.

Y que cada día que pasa es un día menos de distancia para reencontrarme con vosotros. No hago más que recordar los veranos en la playa cuando nos acompañabais al chiringuito a comprar el minimilk y el frigopie, por eso esta entrada solo podía llamarse así. Hoy va por vosotros, que siempre me animais cada vez que llamo por telefono me doy cuenta de que la distancia no existe porque siento nuestros corazones juntos. Ya queda menos, para que vuelva a ver mi querido mar, con vosotros, dueños en parte de mi pequeño corazón. Papá, Mamá, Hermano, os quiero mucho. Hoy mamá por adelantado te dedico la canción que estoy escuchando, aunque no te llames lucía se que es una canción que te gusta mucho, la conozco gracias a ti.

“No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí”. Nunca he tenido que enfadarme porque os metieseis en la elección de mi camino, porque me dejasteis elegir y eso es lo más bello. Lo más amado de poder teneros cerca lo perdí. Pero teneis mi corazón.

El corazón no entiende de distancia física, ni entiende de días, semanas o meses. El corazón entiende de amor. Y mi amor rompe todas las distancias para estar con vosotros cada amanecer y volverse cada anochecer.

Sonando: “Lucía” Joan Manuel Serrat

Sabor de este freyisuisse: minimilk de chocolate y frigopie.

Hoy te siento a mi lado

Hoy te siento a mi lado.

A falta de una persona que me escuche, a falta de alguien con quien hablar. No hago más que pensar en que va a pasar mañana, veo tanta gente con las cosas tan sencillas, y yo empiezo a temer la crisis. Preguntándome cada día si este año podremos tener Navidad, porque quizá cumplir mi sueño ha sido una navidad por adelantado y egoista para mí. Pero… ¿para él, que lo da todo por mí? ¿para mi familia que en la lejanía lo da todo por mí?

Intento ver todo con ilusión pero me falta el aire. A falta de una persona que me de un consejo, me acuerdo de ti. El sábado por la tarde, en casa, te eché de menos. Eché de menos poder llamarte y preguntarte que harías tu. Por que siempre sabías que decirme. Me enseñaste muchas cosas, no necesariamente académicas, porque no tuviste las oportunidades de estudiar que tuve yo. Pero si me enseñaste la importancia de ser buena, el querer a los demás, la importancia de la risa y aún así hoy me siento desolada. Siento que no soy capaz de hacer nada por mi misma, me paso los días buscando la aprobación de la gente que quiero.

Me acuerdo de ti ahora, porque se que la navidad te encantaba, era de tus fechas favoritas, conseguiste trasmitirme ese sentimiento, por ello quizá estoy tan preocupada. Porque a pesar de todo lo que me enseñaste, no consigo a veces dejar de envidiar a los demás, ni tampoco consigo hacer algo para que nuestra situación mejore.

Solo puedo cerrar los ojos e imaginar, imaginarte sacando la baraja de cartas del cajón, contandome un chiste mientras repartías para una “escoba” y hacías que me olvidase de lo que me rondaba en la cabeza, porque aunque yo no te contase nada, creo que lo sabías con solo mirarme. Imaginarte sentado en aquella silla de playa dándonos 100 pesetas para un helado.  Y ahora, te recuerdo. Recuerdo aquella tarde de invierno, yo acababa de cumplir 15 años, y tu, te tenías que ir, esperaste a que estuvieramos prácticamente todos a tu lado, y te fuiste, espero que en paz. Pero te extraño y me pregunto si estarás orgulloso de mí, me pregunto si allá donde estés piensas en nosotros, y apruebas lo que hacemos.  El último beso que con esfuerzo me diste, a veces aún puedo sentirlo. Se que no volverás pero ojala estuvieras aquí.

¿Cuánto tiempo ha de pasar para sentir que ya no estás viviendo?

Abu, te echo de menos, te quiero mucho.

Sonando: Ecos eternos” Sencilla alegría. Luz Casal.

Sabor de este freyisuisse: Minimilk

El ángel que fui

El ángel que fui.

Algún día volveré a ser el ángel que fui.

Todo empezó cuando recordé que ni el fin de semana libera ya mi mente de la presión de tener que decidir. Y a pesar de que lo más absurdo es a veces el tema de conversación de horas o días, y las pequeñas bromas que nos hacen disfrutar del día a día siguen resonando en mi cabeza. A pesar de que los mismos repetidos chistes aún me hacen gracia y la misma mirada de inocencia me despierta un sentimiento de seguridad cuando te veo. A pesar de que es viernes y todavía parece temprano y no hay suficientes panchitos para ver la tele con tranquilidad… a pesar de eso, nos disgregamos cada uno en nuestros quehaceres y rememoro viejos tiempos de viciadas a alguna serie de anime que me envíe a un mundo fantástico en el que soñar, como cuando era niña. Lo necesito, hoy lo necesito, porque tengo miedo. Tengo pánico a lo que vendrá mañana o pasado, a enfrentarme a mi destino.

Y quiero olvidarme de decidir y pensar en el año que viene, en cosas sin importancia, como de que me disfrazaré para el Expomanga. Esperando que llegué mañana y poder comenzar a acumular valor para el lunes dar un paso más camino de mis sueños. Pero no puedo. Y se que quizá algún día alguien hable de mí, como hoy yo hablo de ellos, mis “heroes”, los que con su voz llenan de vida imagenes vacías muchas veces carentes de sentido. Pero tengo miedo.

Y a pesar de mi miedo se que…

Algún día volveré a ser el ángel que fui, sin tener que forzar una sonrisa, ni tener mis alas plegadas. Algún día mi voz no me dolerá. Algún día sabré que hacer.

Entonces… sonreiré, para ti, para él, para ella, para ellos y ellas, para vosotros y nosotros, pero sobre todo para mi misma.

Sonando: “Alone” (6º opening de Bleach) de Aqua Timez.

Sabor de este freyisuisse: Chocolate amargo, limón y pistacho.

Todo me sabe a ti.

Todo me sabe a ti.

¿A qué saben los corazones rotos?

¿A qué saben los poemas de un adios?

¿A qué sabe la noche en pleno día?

¿A qué saben las lagrimas de amor?

¿A qué saben las cartas que no escribo?

¿A qué sabe cuando piensas en mí?

¿A qué saben los besos que nos dimos?

¿A qué sabe lo que siento por tí?

Sabe a chocolate, por su amargura

Sabe a limón, por su acídez

Sabe a fresa, por su frescura

Sabe a vanilla y su candidez

Sabe a naranja, por su brillo

Sabe a uva y su dulzor

Sabe a manzana y a pera

Sabe a plátano y melón

Sabe picante algunas veces

y otras empalagosamente a miel

Sabe a lo que tú quieras que sepa

solamente elije bien.

Sonando: “Sabor de amor” Danza invisible.

Sabor de este freyisuisse: Todo me sabe a ti.

La imagen de la semana:

Free Image Hosting at www.ImageShack.us

Ebi-chan

« Artículos anteriores Entradas siguientes » Entradas siguientes »