Confianza.
A veces uno se guarda muchas cosas dentro, muchas alegrías, muchas tristezas, muchos sentimientos. Cuando lo único que te da confianza es un blog, supongo que hay un problema. Bueno, en realidad, no solo el blog me da confianza. Confianza me da sobre todo mi madre, pero lo que me guardo me cuesta compartirlo con ella, porque no quiero hacerla sufrir más. Confío también mucho en él, que me quiere y le quiero, pero ultimamente, tiene demasiado de lo que preocuparse como para tener que escuchar otra tristeza más y aún así lo hace, pero no está siendo suficiente. Confío en mi padre y en mi hermano, pero no suelo hablar mucho con ellos y temo que no sean capaces de ayudarme. Confío en mi madrina, a la que leo para sonreir y a la que tampoco quiero preocupar. Por que mi situación la curaría tener una amiga con la que hablar. Los chicos se toman la vida de otro modo y aunque tengo buenos amigos, que quiza me entendiesen, no me veo capaz de lanzarme y hablarlo. Así que por fin me he decidido a escribirlo aquí. He pensado buscarme una amiga, alguien con quien poder charlar de cosas de chicas, algo que no hago desde hace mucho tiempo, porque en verdad lo echo de menos, creo que es lo que le falta a mi vida, y creo que me ayudaría a superar estos momentos.
La vida es una caja de momentos, hace sobre un mes me tocó un momento amargo. Yo solo deseo expresar todo lo que me he guardado dentro, pero no encuentro quien me escuche, se que se me pasará pero no puedo saber cuando.
Acaricio lentamente la afilada espina que se clavó en mi corazón, me corta los dedos, el alma, tengo tanto miedo a que el quitarla me mate como a sufrir eternamente.
El dolor pasará, lo curará la confianza.

CABRITILLA dijo:
Viernes 15 / Mayo, 2009 a 17:15 pm
Hola mi ahijadita. ¡Animo! Nunca te olvides de sacar tu matamoscas imaginario, siempre que te haga falta. Invéntate esos cubos de reciclaje y te divertirás, tendrás que tirar ahí más cosas de las que te imaginas, que sobran. Te prometo un regalito, Miri. Ese Angelito de la Guarda que yo llevo en mi pecho, es mi confidente. Le hablo con tanta claridad, que puedo adivinar que sonríe. Me ocuparé de comprarte uno, también se lo ofrecí a mis niños, así que a lo mejor me hacen un precio y todo por el lote jajaja
Cuando llegues a mi edad, sabrás que la paz interior y sentirnos niños, es el don más grande que Dios ha podido darnos. Tengo muchas ganas de verte. Haz cosas que hagan sonreir a los demás, será el reflejo de tu propia alegria.