El mundo

El mundo:

El mundo es esa pelota que familiarmente llamamos Tierra. También es ese surtido de gente que lo habita y por ello decimos que hay cosas que las sabe todo el “mundo”. Pero no nos engañemos… no soy hay un mundo… sino porque habríamos de llamarle a la muerte “el otro mundo”, o incluso otros lugares del universo son conocidos como “otros mundos”. Aunque no sabemos cuanto pesa el mundo en cantidad exacta, podemos intuir que pesa mucho por que cuando una persona presenta un aspecto demacrado y depresivo lo más amable que se nos ocurre es que “se le ha caído el mundo encima”. Cuando las cosas no son como pensamos que deberían ser… le damos la vuelta al mundo y decimos que está al revés. Todos sabemos que el mundo es algo muy viejo porque ha visto el existir de todas las cosas, sino no sería posible decir que el color verde existe “desde que el mundo es mundo” . Y en un mundo tan grande es normal que existan personas que se manejen bien en su vida y sean llamadas “personas de mundo”. Además las madres “echan al mundo a sus hijos” aunque esto puede crear confusión con “echarse al mundo” también conocido como comenzar a prostituirse. Todos sabemos lo importante que es, por eso decimos que alguien “hace un mundo” de algo cuando le da mucha importancia, o más de la que debe. Voy a obviar lo peligroso que es cuando se hunde el mundo pues esto no es una entrada trágica. Se ve que los otros mundos son mejores que este, porque a las cosas comunes las decimos que “no son del otro mundo”, eso se ve también cuando alguien no cambia algo de sí “por nada del mundo”. Cuando alguien “se ríe del mundo” es porque se cree muy seguro de sí mismo y no le importan los demás en cambio hay gente de la que decimos que “vale un mundo”, a los que viajan se les dice que “ven mundo” aunque a veces no salen del hotel. Como el mundo es una bola, siempre puedes darte una vuelta y pararte a ver las maravillas del mundo que son preciosas. Cuando ya no hay Mundo Antiguo y el Nuevo Mundo ya no es tan nuevo, se acaban las palabras para describirlo y no queda más que publicar el post, como se dice en este mundillo.

Sonando: “El mundo”, Efecto Mariposa.

Sabor de este freyisuisse: Vainilla y Chocolate.

Un ordenador, una vida.

Un ordenador, Una vida:

Un ordenador, una vida. Así podría definirse mi historia. Hace casi 10 años, cuando la edad de la tontería empezaba a aparecerse lentamente, observaba como mis compañeras de colegio vivían intensas historias de amor, porque los amores de los 12 a los 15 años en mi época eran de lo más intensos, todo te daba vergüenza y se buscaban miles de juegos en los cuales un beso en la boca rompiese el hielo. Simplemente fui una observadora más como alguna compañera. No, no teníamos demasiada suerte con los chicos, quizá no era el momento. En el instituto nada parecía cambiar, y en un esfuerzo por ser como las demás escribía en mi diario páginas de falsos sentimientos, que luego tiraba a la basura, en un intento por integrarme en el mundo del amor. Muy joven fui a la universidad. En la residencia de estudiantes todo iba igual y yo seguía sin tener suerte, quizá mi timidez o mi aspecto, o quizá no era gente suficientemente buena para mí. Pero allí después de sentirme aislada un tiempo encontré en un ordenador mi vía de escape. Mientras un ordenador me ayudaba a conocerme y a comprender el mundo, mi yo externo intentando integrarse cometía errores constantemente, sin darse cuenta de que eso que parecían tonterías para encajar le marcarían mucho tiempo hasta el punto de no conseguir olvidar y ser agujas afiladas en sensible corazón. Ese ordenador con el que tantos sentimientos he descubierto, gracias a el, descubrí el amor de los 15 años aunque tardío y también descubrí el amor de mí vida. Con el ahora disfruto cada despertar, sobretodo el fin de semana que me despierto con él a mi lado, además ya hemos fundado nuestra familia con un miembro más, nuestra mascota, que nos vuelve locos a los dos. Un ordenador me hizo vivir. Y ahora lo menos que puedo hacer es agradecerlo delante de toda la web. Gracias ordenador, ahora soy feliz.

Sonando: “Burbujas de Amor” Versión de Niña Pastori.

Sabor de este freyisuise: Galleta crujiente, vainilla y un toque de ralladura de naranja y azúcar.