Impaciencia

Impaciencia:

¿Publicas?

Sí, ahora.

¿Vas a tardar mucho más?

No, ahora mismo escribo el post.

¿Pero te va a llevar mucho?

No, escribiré algo cortito.

¿Hola?

Ya va… ya va…

Sonando: “Cacho a Cacho”, Estopa

Sabor de este freyisuisse: Mezcla de cítricos: limón, naranja, pomelo, lima y mandarina; en un vaso alto con el borde de azúcar al kiwi.

¿Bailas?

¿Bailas?

Con esa sencilla pregunta a nivel gramatical se inician complejas relaciones interpersonales. Para bien o para mal, si dices que sí puedes acabar pasando una noche de escandalo, y quizá quedar otra vez con quien te pidió ese baile, si en cambio dices que no, puedes crear una sensación de malestar en la otra persona, e incluso en ti mismo, al ver como del mismo modo que tu rechazste ese baile te rechaza a ti el resto de la gente de alrededor. El baile ha sido desde siempre necesario en las culturas, con el se celebraban ritos de agradecimiento o de petición a los dioses. Los bailes que ahora tienen la vanal tarea de relacionarnos con los demás en otra época eran algo más que una mera frase para romper el hielo. Los vals quedaban reservados a los novios después de la ceremonia, el chotis era cosa de Madrid y la muñeira de Gallegos y aún teniendo esos bailes la gente conocía España por las Sevillanas; el pasadoble, el tango eran bailes con fuerza y pasión, el twist era cosa de locos jóvenes con ganas de mover el esqueleto todo lo que no se pudo anteriormente, al igual que el rock n’ roll, la salsa quedaba en manos de las chicas latinas y sus caderas de goma. Muchos tipos de baile para muchos tipos de personas. Poca música de estos tiempos es bailable o se baila de un modo en el que no necesitas saber más que como disimular tu ridículo escondiéndolo entre el ridículo ajeno. Me entristece pensar que el ¿Bailas? no sea ya más que la frase que precede al ya casi olvidado ¿Estudias o trabajas? Recordando cuando en otros tiempos, bailar era bailar, y mientras bailabas podías preguntarle a la otra persona lo que necesitases saber y si todo iba bien la noche se haría corta, si en cambio no era lo que buscabas la noche sería solo una más de busqueda interminable…

Así que con brillo en los labios, mi copa helada en la mano, mi mejor atuendo, me acerco a la barra, a tu lado, y mirandote a los ojos pregunto con inocencia… ¿Bailas?

Sonando: “Bailando” Alaska y Dinarama.

Sabor de este freyisuisse: Pomelo, limón, mandarina, una rodajita de kiwi y una piedrecita de azúcar.