Sabe a Yogur.

Sabe a Yogur.


¿Qué es amar?

¿Qué es querer?

¿Qué es sentir?

¿Qué es el amor?

Sabe a yogur

¿Lo has probado ya tú?

¿Es que no te gustó?

¿Ya no va junto a ti?

¿Ya no quieres que esté?

¿O no sabes donde está?


Lo hice, lo destapé. Su intenso y afrutado aroma se recrea amistosamente alrededor de mi poco estilosa pero pronunciada nariz hasta introducirse suave y calidamente llenando por completo mis hoquedades que se deleitan con un leve aleteo mientras aspiro ese aire perfumando. Mis ojos miran fijamente ese color, brillante y apagado, pastel y neón que espera ser devorado. Su luz parpadea y mi vista se nubla de gozo al acercarse el momento.  No puedo resistirme y mi meñique roza suavemente su textura deliciosamente suave, cremosa, sin deshacer su figura, ahora llevo su olor en mi piel. El silencio es mi aliado en este momento de placer. Mi lengua está preparada para esa explosión de sabor, mis sentidos, todos van a disfrutar de este momento, cojo el instrumento adecuado y lo pruebo. Su sabor llena por completo mi boca que se vuelve agua, un manantial, una catarata que fluye hacia el mar. Lo hago, una y otra vez. Cuando todo llega a su fin, cuando el éxtasis invade el lugar, entonces trago y guardo en mi recuerdo esos momentos. Empiezo a planear la próxima vez, la próxima vez que me coma un yogur natural azucarado.


Sonando: “L.O.V.E.” (Nat King Cole) Versión de Joss Stone

Sabor de este freyisuisse:  Yogur natural azucarado y una pizca de jengibre.

Algo más de un mes.

Algo más de un mes.

Ha pasado algo más de un mes, algo más de un año y no más de diez. Los versos brotan en mi mente como margaritas bajo el sol ardiente.
Nada mejor que dar paso a  la poesía, que no quede duda alguna, es mía.

No veo vida
a mi alrededor
ni una salida
ni un pulsador
ni una llave
ni un cerrojo
ni una planta
ni un despojo
solo un desierto
en medio del mar
no hay modo alguno
no puedo escapar
si quiero vivir
tendre que luchar
me toca sufrir
me toca llorar
me toca reir
me toca pensar
me toca sentir
me toca tocar.

Sonando: Las teclas del ordenador de al lado.

Sabor de este Freyisuisse: Chocolate y nata (un clásico)

ICarly

ICarly

Me encanta el mundo internauta. Por eso hoy, mientras veo ICarly he pensado que sería gracioso tener un programa a través de la web, pero a la vez me doy cuenta de que me falta algo de salero y me sobran ya algunos años.  Me gusta el modo en el que llevan su pequeño espacio, pero se me hacen pesadas las situaciones habituales de los personajes y los personajes entre ellos.  SÍ, veo ICarly, es una de las series de Nick que me gustan, me hacen vivir un sueño sobre lo que me habría gustado vivir. A pesar de que las que veía hace unos años eran más cutres a la hora de la grabación tenían un algo especial que no tienen las actuales. Bueno, a lo que iba, si hace años tuviese los medios actuales, me habría encantado tener un pequeño rincón como el de ICarly, donde gamberrear para todo el mundo. Ahora me siento un poco viejuna para eso, aunque igual en un ataque de locura hago algo. En realidad, sin ir más lejos, cree mis propios microprogramas de radio que colgue de una conocida página de videos de internet. Pero no tengo el suficiente empuje para crear algo y que dure. Aunque como veis estoy dandole caña al blog, a ver si consigo algo, jejeje. Al menos lo que estudio ahora satisface esa parte de mí, así que no creo que se me de por ahí.

Enfin, ahora podéis reíros de mí en los comentarios por ver ICarly, jajaja.

Sonando: Leave it all to meBSO ICarly.

Sabor de este Freyissuise: Lima, Limón, Naranja y Nata.

La ducha.

La Ducha:

La ducha es ese momento del día en que un millón de sensaciones te recorren el cuerpo. Te relajas. Sientes sobre tu piel el tintineo musical del agua al rozarte, y sus caricias templadas te hacen estremecer. Sol@ en mitad de tu ducha desnudo en cuerpo y alma te desligas de la luz del día o del anochecer por 10, 15, 20 minutos, o quizá 1 o 2 horas. Tus pelitos se erizan mientras se estiran los deditos de tus pies, el jabón frío por tu cuerpo hace que desees ese agua que cae en cascada por tu figura. Las heridas duelen menos en la ducha y la musicalidad del agua nos vuelve tenores y sopranos. Antes de entrar sientes el rubor al desnudarte, en soledad, ante ti mism@. Tu ropa se desliza hacia el suelo mientras comienzas a regular la temperatura del agua para sentirte un Dios por un rato. Cuando el agua está a tu gusto entras sin dilación y piensas en lo a gusto que se está, en que no saldrías nunca, acaricias tus brazos, tu barriga, tu pelo; lo cubres con champú, con gel, ni siquiera el que te entre un poco en los ojos puede estropear ese momento. Tu voz se aclara y te has levantado alegre, tus mejores canciones recorren tu garganta hasta tu boca y exhalas ese vapor transformado en música. Ese olor rico de la espuma de jabón que se desliza hacia el desagüe. No necesitas motivo alguno para darte un ducha que te llene el espíritu. Sí te sientes mal, ve y allí renace cual ave fénix.

Sonando: “O sole mio”

Sabor de este freyisuisse: Nata y fresas.