El ángel que fui

El ángel que fui.

Algún día volveré a ser el ángel que fui.

Todo empezó cuando recordé que ni el fin de semana libera ya mi mente de la presión de tener que decidir. Y a pesar de que lo más absurdo es a veces el tema de conversación de horas o días, y las pequeñas bromas que nos hacen disfrutar del día a día siguen resonando en mi cabeza. A pesar de que los mismos repetidos chistes aún me hacen gracia y la misma mirada de inocencia me despierta un sentimiento de seguridad cuando te veo. A pesar de que es viernes y todavía parece temprano y no hay suficientes panchitos para ver la tele con tranquilidad… a pesar de eso, nos disgregamos cada uno en nuestros quehaceres y rememoro viejos tiempos de viciadas a alguna serie de anime que me envíe a un mundo fantástico en el que soñar, como cuando era niña. Lo necesito, hoy lo necesito, porque tengo miedo. Tengo pánico a lo que vendrá mañana o pasado, a enfrentarme a mi destino.

Y quiero olvidarme de decidir y pensar en el año que viene, en cosas sin importancia, como de que me disfrazaré para el Expomanga. Esperando que llegué mañana y poder comenzar a acumular valor para el lunes dar un paso más camino de mis sueños. Pero no puedo. Y se que quizá algún día alguien hable de mí, como hoy yo hablo de ellos, mis “heroes”, los que con su voz llenan de vida imagenes vacías muchas veces carentes de sentido. Pero tengo miedo.

Y a pesar de mi miedo se que…

Algún día volveré a ser el ángel que fui, sin tener que forzar una sonrisa, ni tener mis alas plegadas. Algún día mi voz no me dolerá. Algún día sabré que hacer.

Entonces… sonreiré, para ti, para él, para ella, para ellos y ellas, para vosotros y nosotros, pero sobre todo para mi misma.

Sonando: “Alone” (6º opening de Bleach) de Aqua Timez.

Sabor de este freyisuisse: Chocolate amargo, limón y pistacho.

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