Sabe a Yogur.

Sabe a Yogur.


¿Qué es amar?

¿Qué es querer?

¿Qué es sentir?

¿Qué es el amor?

Sabe a yogur

¿Lo has probado ya tú?

¿Es que no te gustó?

¿Ya no va junto a ti?

¿Ya no quieres que esté?

¿O no sabes donde está?


Lo hice, lo destapé. Su intenso y afrutado aroma se recrea amistosamente alrededor de mi poco estilosa pero pronunciada nariz hasta introducirse suave y calidamente llenando por completo mis hoquedades que se deleitan con un leve aleteo mientras aspiro ese aire perfumando. Mis ojos miran fijamente ese color, brillante y apagado, pastel y neón que espera ser devorado. Su luz parpadea y mi vista se nubla de gozo al acercarse el momento.  No puedo resistirme y mi meñique roza suavemente su textura deliciosamente suave, cremosa, sin deshacer su figura, ahora llevo su olor en mi piel. El silencio es mi aliado en este momento de placer. Mi lengua está preparada para esa explosión de sabor, mis sentidos, todos van a disfrutar de este momento, cojo el instrumento adecuado y lo pruebo. Su sabor llena por completo mi boca que se vuelve agua, un manantial, una catarata que fluye hacia el mar. Lo hago, una y otra vez. Cuando todo llega a su fin, cuando el éxtasis invade el lugar, entonces trago y guardo en mi recuerdo esos momentos. Empiezo a planear la próxima vez, la próxima vez que me coma un yogur natural azucarado.


Sonando: “L.O.V.E.” (Nat King Cole) Versión de Joss Stone

Sabor de este freyisuisse:  Yogur natural azucarado y una pizca de jengibre.

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Dicen que dicen que he vuelto…

Dicen que dicen

Dicen que dicen que para ser buen bloguero

hay que escribir muy a menudo

y hacerlo con mucho esmero

buen bloguero… buen bloguero,

pues bloguera seré mala,

pero escribo cuando quiero.


Dicen que dicen que para tener un blog

hay que actualizar a veces

es que yo escribo bien poco

y como a esperar empieces

o te olvidas o te escueces.


Dicen que dicen que si abandonas el blog,

a los otros ya no lees y no te importan los blogs

eso a mi no me ha pasado

que por mas que me he olvidado

he vuelto a leer otros bloguers

que siempre han actualizado.


Dicen que dicen pamplinas,

que entre dimes y diretes,

dime tú, lector ausente,

que hago escribiendo de nuevo,

si no requiero consuelo,

ni nada nuevo celebro,

¿será quizá que mi mente

se levanta de repente

con el frescor del relente

y te siente firmemente?

Dicen que he vuelto a escribir

y entre dimes y diretes

la verdad es que aquí estoy

contentísima de verme.


Sonando: Dicen que dicen”La oreja de Van Gogh

Sabor de este Freyissuise: Frigolosina de fruta tropical.


Impaciencia

Impaciencia:

¿Publicas?

Sí, ahora.

¿Vas a tardar mucho más?

No, ahora mismo escribo el post.

¿Pero te va a llevar mucho?

No, escribiré algo cortito.

¿Hola?

Ya va… ya va…

Sonando: “Cacho a Cacho”, Estopa

Sabor de este freyisuisse: Mezcla de cítricos: limón, naranja, pomelo, lima y mandarina; en un vaso alto con el borde de azúcar al kiwi.

¿Bailas?

¿Bailas?

Con esa sencilla pregunta a nivel gramatical se inician complejas relaciones interpersonales. Para bien o para mal, si dices que sí puedes acabar pasando una noche de escandalo, y quizá quedar otra vez con quien te pidió ese baile, si en cambio dices que no, puedes crear una sensación de malestar en la otra persona, e incluso en ti mismo, al ver como del mismo modo que tu rechazste ese baile te rechaza a ti el resto de la gente de alrededor. El baile ha sido desde siempre necesario en las culturas, con el se celebraban ritos de agradecimiento o de petición a los dioses. Los bailes que ahora tienen la vanal tarea de relacionarnos con los demás en otra época eran algo más que una mera frase para romper el hielo. Los vals quedaban reservados a los novios después de la ceremonia, el chotis era cosa de Madrid y la muñeira de Gallegos y aún teniendo esos bailes la gente conocía España por las Sevillanas; el pasadoble, el tango eran bailes con fuerza y pasión, el twist era cosa de locos jóvenes con ganas de mover el esqueleto todo lo que no se pudo anteriormente, al igual que el rock n’ roll, la salsa quedaba en manos de las chicas latinas y sus caderas de goma. Muchos tipos de baile para muchos tipos de personas. Poca música de estos tiempos es bailable o se baila de un modo en el que no necesitas saber más que como disimular tu ridículo escondiéndolo entre el ridículo ajeno. Me entristece pensar que el ¿Bailas? no sea ya más que la frase que precede al ya casi olvidado ¿Estudias o trabajas? Recordando cuando en otros tiempos, bailar era bailar, y mientras bailabas podías preguntarle a la otra persona lo que necesitases saber y si todo iba bien la noche se haría corta, si en cambio no era lo que buscabas la noche sería solo una más de busqueda interminable…

Así que con brillo en los labios, mi copa helada en la mano, mi mejor atuendo, me acerco a la barra, a tu lado, y mirandote a los ojos pregunto con inocencia… ¿Bailas?

Sonando: “Bailando” Alaska y Dinarama.

Sabor de este freyisuisse: Pomelo, limón, mandarina, una rodajita de kiwi y una piedrecita de azúcar.