Como hemos cambiado

Como hemos cambiado:


Esta noche, buscando algo de literatura en mi estantería, vi dos llamativos sobres amarillos, la palabra kodak a uno de los lados. Los cogí, los abrí y saqué de dentro un paquetito de recuerdos, de gente de la que ya no se nada y que en una etapa de mi vida lo fueron todo. También encontré recuerdos de algún viaje, por España y el extranjero, pero hoy quería dedicar una entrada a esa parte de mi vida que parece haber desaparecido.

De ahí el título, que lejos ha quedado aquella amistad… o al menos lo parece.  Con lo joven que soy y la de recuerdos que tengo atesorados, algunos malos, pero también bastantes buenos. Atesoradas están en mi mente todos los carnavales en el instituto, disfrazada de india o de abeja maya reivindicativa, con un “Nunca máis” escrito en el amarillito de aquellas tiras de papel brillante que pegamos a la bolsa de basura que llevabamos por traje.  Y aunque es cierto que las redes sociales de internet me han enseñado que estais bien, todo lo hemos olvidado, cada uno hemos seguido un camino y ahora que miro las fotos, con añoranza de aquella inocencia, con añoranza de aquella despreocupación en la que el único agobio era si saldría el spray verde del pelo antes de que se acabaran los carnavales, con añoranza de aquella visita a Disney, en el laberinto de Alicia y de noche, en la Torre Eiffel, con añoranza de fotos de fotomatón y de aquellos garitos en los que pedíamos nuestras primeras copas, ahora que miro las fotos y echo la vista atrás, después de haberme hecho de piedra tratando de olvidar, me doy cuenta de lo mucho que os he querido y os quiero, aunque se separasen nuestros destinos.

Ahora ya no voy de garitos, ¡como hemos cambiado! tengo otros entretenimientos y otros desvelos que pensar que soy demasiado cobarde para hablar con los chicos, esa etapa, para bien o para mal, ya ha pasado y aunque eche de menos muchas cosas y a vosotras, soy muy feliz.  Espero que vuestros rumbos os resulten llevaderos al menos y que seais felices, tanto como yo lo soy. Y que estéis estornudando* ahora, mientras yo os recuerdo y hablo de vosotras para los que aquí me leen.

Me despido con lo que está sonando y el sabor dulce almibarado de este freyisuisse.


Sonando: Como hemos cambiado”Presuntos Implicados.

Sabor de este Freyissuise: Mezcla de frutas con mucho almíbar y un minimilk.

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* En la cultura japonesa dicen que cuando una persona estornuda, sin motivo, es porque alguien está hablando de ella.

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Un corazón en llamas sobre cenizas.

Un corazón en llamas sobre cenizas:

De cómo le conocí hasta hoy.


Capitulo I: Primeros momentos.


Poesía es un conjunto de palabras que salen del alma cuando menos te lo esperas, es un cúmulo de sentimientos, un describir momentos, un sentido activado de repente, el gusto, el olfato, el oído, el tacto, la vista. La visión de un olor que sabe a música. La tormenta de un ser que se desvanece en el mar en mitad de un anochecer tan rojo como la sangre de un corazón enamorado. La poesía es un antes, un durante y un después.

Mi historia, la que hoy voy a contar, es pura poesía, nacida de un corazón en llamas cuando aún era cenizas. No creáis que es imposible arder sobre cenizas, aunque no lo parezca no hay nada imposible, bueno si, algo sí, que esta historia se termine. Pero ya entenderéis el porqué, no es momento ahora para esos desvelos.

Lo común nos hace accesibles a los demás. Él y yo teníamos algunas cosas en común aunque menos de las que quizá nos gustaría. O quizá no, las diferencias nos hacen seres únicos, algo que en una sociedad en busca del estereotipo perfecto no abunda. En el mundo había algo que nos unía y que en aquella época aún era bien apreciado por los dos. En el mundo había algo en lo que los dos pensábamos, para lo que los dos trabajábamos, en definitiva, algo a lo que los dos dedicábamos nuestro tesoro más preciado, el tiempo. Él y yo teníamos una afición común gracias a la que mantuvimos nuestros primeros contactos. Simples saludos o ironías sin importancia ya que las mayores ironías nos las jugaría la propia vida, ya lo iréis viendo. Internet nos brindó la oportunidad que el azar nos negó. Quince años en la misma ciudad son muchos para no habernos cruzado ninguna vez. Esa iba a ser la primera de las tantas ironías que la vida nos ha puesto sobre la mesa. Nunca nos habíamos visto, ni cruzado, en quince años que sarcástico resulta el destino cuando quiere. Y a la vez que bello al reunirnos en un lugar mucho más grande, extenso y amplio que una ciudad, como es la red internauta.  Él y yo nos conocimos en Internet, sí, allí fue.

Y como si de un simple juego de naves espaciales se tratara, como si pilotásemos una nave colonizadora en busca de un hueco en un sistema solar de una galaxia perdida en lo más recóndito de un universo cualquiera, comenzamos a  volar juntos en conversaciones eternas hasta las madrugadas. Conversaciones de todo y de nada, conversaciones de bar y de embajada, conversaciones declarando intenciones y firmando treguas a algunas discusiones. Conversaciones entre los dos y con más gente. Hablando de la universidad y de la vida, hablando del universo, de los compañeros, de las alianzas y demás cosas de un juego que nos lleno por bastante tiempo. Una de esas charlas es hoy otra curiosa ironía, que nos regalo nuestro sentido del humor, cuando yo aún bebía los vientos a otro chico de mi edad, cuando en aquel universo en el que los dos intercambiábamos a menudo respuestas del trivial, acordamos que nos casaríamos. Espero que se acuerde, de cómo nos reíamos cuando preparábamos la boda delante de todos, eligiendo los invitados y demás, observando como toda la gente se lo tomaba en serio y como se quedaron cuando vieron que solo era un chiste nuestro. Espero que se acuerde de esos privados entre lágrimas por las carcajadas que suponía aquella mentirijilla propia de “Inocente, Inocente”.

Tardes de amenas palabras a la salida de la facultad, de planes y  estrategias para un juego ya olvidado. Es difícil saber cuando sucedió pero pasó, nos hicimos muy amigos, y de entre tantas personas que había a mi alrededor, me guarde dos confidentes, Él y el Rey, pero del Rey ya hablaré más adelante. Y siendo mi confidente descubrió mi ocupado corazón, no se qué pudo llegar a pensar, ni cuánto daño le pude hacer, sólo se que al final la táctica del hombro amigo le funcionó. Estuvo a mi lado cuando me reía y cuando lloraba,  sin dar a entender nada de su interior. Olvidándose de sus sentimientos sólo para mí, para que no sufriera yo. Se preocupaba tanto por mí sin que yo lo supiera, buscaba las palabras adecuadas para hacerme sentir bien, con Él a su lado, como amigo, como confidente, nada parecía un problema… todo parecían buenos momentos.
Y a pesar de todas esas risas que hoy guardo en cajitas de recuerdos, no todo iba a ser bonito ni gracioso a nuestro alrededor.  Una noche, entre lágrimas de tristeza, escuché su voz por primera vez. Una voz que hoy puedo escuchar todos los días al levantarme y al acostarme, una voz que siempre dice más lo que piensa que lo que siente, una voz que siempre siente más de lo que dice. Una voz que sentencia cuando habla y resume con silencios. Una voz que arropa y consuela si lo necesitas y es veloz hacha cuando necesitas defensa. Una voz llena de matices, uno por cada película que sus ojos han visto. Una voz llena de conocimientos, uno por cada libro que sus ojos han leído. Una voz para el deseo. Una voz. Así es Él.  Y así se mostró ese día para mí con su hombro, en la lejanía, donde yo poder llorar la llegada de unas cenizas al corazón, la amargura de un corazón roto. Y aún sin conocer una mirada de sus ojos la herida fue sanando. Y así, mientras, continuamos nuestras charlas algún tiempo.


Continuará…

Sonando: Fly me to the moon”versión de Utada Hikaru

Sabor de este Freyissuise: Stracciatella con galletas.

Feliz Cumpleaños!

Feliz cumpleaños, madrina.

Hará como muuuuucho veintipocos años, en un lugar muy lejano, nació  una bella princesa. La bella princesa creció en un bonito lugar con toda su familia, pero como en todos los cuentos (y este no iba a ser menos) la princesa sufrió un percance siendo una niña y es que por motivos que seguro que ni entendía, ella y su familia tuvieron que marcharse de su tierra,  su tierra bella. Las hadas decidieron que tendria que irse a un lugar bonito en el que disfrutar también de la playa y de la gente. Así que aquí la trajeron.

La princesa llegó y se hizo amiga de otra princesa que habitaba aquí, ambas se casaron formaron sendas familias y tuvieron descendencia, aún así nunca dejaron de ser amigas.  La princesa piel de canela que vino de tan lejos creció junto a su amiga entre risas y veranos playeros, con sus hijos, las dos.

Hoy es el cumpleaños de esa bella y joven princesita de piel de canela que amadrinó hace un tiempo a la hija de su amiga. Hoy que la princesa tiene más descendencia aún y  ahora que yo he volado, no tan lejos, pero si un poco… que tu, hermosa princesa has dado una patada a tu sapo… y has encontrado un mágico ser para acompañarte en el trono. Ahora que el cielo de Madrid tiene tantas estrellas como ahí,  ahora que suena “colgando en tus manos” en vez de  cumpleaños feliz, ahora que descumplimos en vez de cumplir.  Madrina, reina del baile y la fiesta, princesa del amor y la sonrisa, a ver cuando nos vemos y puedo darte el abrazo que te mereces en este día tan especial.

Deseo que el cielo se iluminé y brille fuerte hoy para ti, que los pajaritos tarareen el cumpleaños feliz, que el aire se perfume de violetas por donde pases, porque este freyissuise de hoy es solo para ti y sabe a menta y chocolate.


Te quiero mucho madrina, felicidades.

PD: Cuida mucho a mis sobrinitos 😉

Sonando: “Moon River”  Henry Mancini.

Sabor de este Freyissuise: Menta y chocolate.

Minimilk y Frigopie

Minimilk y frigopie:

Cuando todo el mundo está nervioso y tremendamente pendiente de las elecciones de Estados Unidos. Cuando dicen que quizá eso suponga un cambio para el mundo, solo puedo pensar en que van a ser mis primeras navidades bipartitas, entre mis suegros y mis padres, la emoción me llena los momentos que me imagino como serán. Y veo que a medida que acaba el año y me doy cuenta de que la mitad de las promesas de año nuevo que hice para el 2008 las he pasado un poco por encima, pienso que este año que entra debo bajar un poco el listón, seguro que así no habrá tantas decepciones.

Por eso este año que toca apretarse un poco el cinturón no podré hacer demasiadas visitas, la justa de navidad, yo creo. Me da mucha rabia, porque no podré celebrar el cumpleaños de mi madre, ni el mío las dos juntas. Porque viajar está caro, Y yo tuve que elegir un camino en mi vida. Se que mi familia me ha apoyado y me apoya en mi elección, pero a veces no deja de torturarme el hecho de haberme marchado y dejarlos tan lejos. Tengo varias ideas para hacer feliz a mi mamá en su día, ya las pondré aquí en su momento. Me consuela saber que celebraré mi segundo aniversario con mi pareja, nuestro segundo año juntos y felices.

Y que cada día que pasa es un día menos de distancia para reencontrarme con vosotros. No hago más que recordar los veranos en la playa cuando nos acompañabais al chiringuito a comprar el minimilk y el frigopie, por eso esta entrada solo podía llamarse así. Hoy va por vosotros, que siempre me animais cada vez que llamo por telefono me doy cuenta de que la distancia no existe porque siento nuestros corazones juntos. Ya queda menos, para que vuelva a ver mi querido mar, con vosotros, dueños en parte de mi pequeño corazón. Papá, Mamá, Hermano, os quiero mucho. Hoy mamá por adelantado te dedico la canción que estoy escuchando, aunque no te llames lucía se que es una canción que te gusta mucho, la conozco gracias a ti.

“No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí”. Nunca he tenido que enfadarme porque os metieseis en la elección de mi camino, porque me dejasteis elegir y eso es lo más bello. Lo más amado de poder teneros cerca lo perdí. Pero teneis mi corazón.

El corazón no entiende de distancia física, ni entiende de días, semanas o meses. El corazón entiende de amor. Y mi amor rompe todas las distancias para estar con vosotros cada amanecer y volverse cada anochecer.

Sonando: “Lucía” Joan Manuel Serrat

Sabor de este freyisuisse: minimilk de chocolate y frigopie.

Hoy te siento a mi lado

Hoy te siento a mi lado.

A falta de una persona que me escuche, a falta de alguien con quien hablar. No hago más que pensar en que va a pasar mañana, veo tanta gente con las cosas tan sencillas, y yo empiezo a temer la crisis. Preguntándome cada día si este año podremos tener Navidad, porque quizá cumplir mi sueño ha sido una navidad por adelantado y egoista para mí. Pero… ¿para él, que lo da todo por mí? ¿para mi familia que en la lejanía lo da todo por mí?

Intento ver todo con ilusión pero me falta el aire. A falta de una persona que me de un consejo, me acuerdo de ti. El sábado por la tarde, en casa, te eché de menos. Eché de menos poder llamarte y preguntarte que harías tu. Por que siempre sabías que decirme. Me enseñaste muchas cosas, no necesariamente académicas, porque no tuviste las oportunidades de estudiar que tuve yo. Pero si me enseñaste la importancia de ser buena, el querer a los demás, la importancia de la risa y aún así hoy me siento desolada. Siento que no soy capaz de hacer nada por mi misma, me paso los días buscando la aprobación de la gente que quiero.

Me acuerdo de ti ahora, porque se que la navidad te encantaba, era de tus fechas favoritas, conseguiste trasmitirme ese sentimiento, por ello quizá estoy tan preocupada. Porque a pesar de todo lo que me enseñaste, no consigo a veces dejar de envidiar a los demás, ni tampoco consigo hacer algo para que nuestra situación mejore.

Solo puedo cerrar los ojos e imaginar, imaginarte sacando la baraja de cartas del cajón, contandome un chiste mientras repartías para una “escoba” y hacías que me olvidase de lo que me rondaba en la cabeza, porque aunque yo no te contase nada, creo que lo sabías con solo mirarme. Imaginarte sentado en aquella silla de playa dándonos 100 pesetas para un helado.  Y ahora, te recuerdo. Recuerdo aquella tarde de invierno, yo acababa de cumplir 15 años, y tu, te tenías que ir, esperaste a que estuvieramos prácticamente todos a tu lado, y te fuiste, espero que en paz. Pero te extraño y me pregunto si estarás orgulloso de mí, me pregunto si allá donde estés piensas en nosotros, y apruebas lo que hacemos.  El último beso que con esfuerzo me diste, a veces aún puedo sentirlo. Se que no volverás pero ojala estuvieras aquí.

¿Cuánto tiempo ha de pasar para sentir que ya no estás viviendo?

Abu, te echo de menos, te quiero mucho.

Sonando: Ecos eternos” Sencilla alegría. Luz Casal.

Sabor de este freyisuisse: Minimilk

Un recuerdo.

Un Recuerdo:

Alguien sentado en un sofá, una televisión encendida, la mente en blanco, sin pensar nada, la publicidad reclama por un instante la atención que regresa rápidamente a su pensamiento de soledad. Su mirada se para fijamente en el botón de apagado del ordenador y acercando sus dedos se plantea pulsarlo y dejar de pensar. Los dibujos no valen nada y la música ya no suena. La estantería llena de libros que no llaman la atención y una cocina llena de aromas y sabores sin trabajar. Una caja vacía. Muchos cajones de sastre, desordenados. Ambientadores y velas, ya nada funciona.

Apaga la televisión; mira la hora; mira el teléfono; aún es temprano. El frío recorre su cuerpo sin que su manta azul pueda frenarlo. Dos días de pensamientos inciertos. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? Palabras sin sentido, sin final. Palabras que rebotan en una memoria que intenta olvidar. Escribe. La cafetera apagada aún tiene café, quizá eso consiga evadir por un instante ese sentimiento de absurda existencia. El café caliente por su garganta solo consigue acompañar con su amargor esa triste canción que murmura sin cesar.

¿El fin humano es la autorrealización? El fin humano es ser feliz. ¿Cómo se puede ser feliz? Para ser feliz hay que sentirse realizado. ¿Entonces soy feliz? Eso debes preguntárselo a tu corazón. A veces me siento feliz aunque no me haya realizado. ¿Es una felicidad eterna? No ¿Entonces, necesitas realizarte para ser feliz? Sí.

Levanta la cabeza, mira la pantalla en blanco, su sonrisa no es más que un dibujo de Da Vinci. Y sus ojos tienen mirada de cuento ruso de Chejov. En su corazón sólo hay canciones tristes empapadas en alcohol. Su cuerpo es sólo algo tangible en lo que guardar una mente que quiere volar lejos. Un corazón demasiado grande para un cuerpo tan pequeño, un tormento, una cruz cargada a hombros. Un recuerdo.

Sonando: Calle Melancolía”. Joaquín Sabina.

Sabor de este freyisuisse: Chocolate amargo, muy espeso.

¿Bailas?

¿Bailas?

Con esa sencilla pregunta a nivel gramatical se inician complejas relaciones interpersonales. Para bien o para mal, si dices que sí puedes acabar pasando una noche de escandalo, y quizá quedar otra vez con quien te pidió ese baile, si en cambio dices que no, puedes crear una sensación de malestar en la otra persona, e incluso en ti mismo, al ver como del mismo modo que tu rechazste ese baile te rechaza a ti el resto de la gente de alrededor. El baile ha sido desde siempre necesario en las culturas, con el se celebraban ritos de agradecimiento o de petición a los dioses. Los bailes que ahora tienen la vanal tarea de relacionarnos con los demás en otra época eran algo más que una mera frase para romper el hielo. Los vals quedaban reservados a los novios después de la ceremonia, el chotis era cosa de Madrid y la muñeira de Gallegos y aún teniendo esos bailes la gente conocía España por las Sevillanas; el pasadoble, el tango eran bailes con fuerza y pasión, el twist era cosa de locos jóvenes con ganas de mover el esqueleto todo lo que no se pudo anteriormente, al igual que el rock n’ roll, la salsa quedaba en manos de las chicas latinas y sus caderas de goma. Muchos tipos de baile para muchos tipos de personas. Poca música de estos tiempos es bailable o se baila de un modo en el que no necesitas saber más que como disimular tu ridículo escondiéndolo entre el ridículo ajeno. Me entristece pensar que el ¿Bailas? no sea ya más que la frase que precede al ya casi olvidado ¿Estudias o trabajas? Recordando cuando en otros tiempos, bailar era bailar, y mientras bailabas podías preguntarle a la otra persona lo que necesitases saber y si todo iba bien la noche se haría corta, si en cambio no era lo que buscabas la noche sería solo una más de busqueda interminable…

Así que con brillo en los labios, mi copa helada en la mano, mi mejor atuendo, me acerco a la barra, a tu lado, y mirandote a los ojos pregunto con inocencia… ¿Bailas?

Sonando: “Bailando” Alaska y Dinarama.

Sabor de este freyisuisse: Pomelo, limón, mandarina, una rodajita de kiwi y una piedrecita de azúcar.